¿porqué te importa?
Existen relojes que te dicen la hora y los minutos. Algunos más modernos incluso cuentan los pasos que das durante el día.
Cada quien sus cosas.
Pero, honestamente, es como si te pusieras a contar cuántas veces dices mentalmente “chingada madre” en un día.
¿A quién le importa?
Y si a ti te importa, ¿qué haces con esa información?
¿De verdad te hace sentir mejor llegar a cierto número de pasos diarios?
Bueno… cada quien sus cosas.
Una Idea que le Regalo al Mundo
Aquí va una idea.
Se las regalo.
Alguien haga algo con esto.
Hazlo para mí, hazlo para ti y hazlo para toda la humanidad.
Un Reloj con Tiempo de Vida
Imagínate un reloj que, desde el momento en que lo activas, comienza una cuenta regresiva.
Puede contar hacia atrás o hacia adelante. El sistema es lo de menos.
Lo importante es que el reloj tiene una vida útil definida:
- Un año
- Cinco años
- Diez años
Cuando llega a su fecha final, simplemente se detiene.
Para siempre.
Un Recordatorio Permanente
Cada vez que mires ese reloj, recordarás cuánto tiempo te queda antes de que se detenga.
Cuánto tiempo tienes para lograr aquello que dijiste que ibas a hacer.
Cuánto tiempo tienes antes de que esa etapa de tu vida termine.
Una Galería del Tiempo
Qué fregón sería tener varios de estos relojes colgados en la pared.
Cada uno dentro de una vitrina elegante, enmarcado como una verdadera obra de arte.
Y debajo de cada reloj, una pequeña placa con el objetivo que representó
No sería solamente decoración.
Sería historia.
Porque Todos Nos Vamos a Morir
Vivimos como si el tiempo fuera infinito.
Pero no lo es.
No sabemos cuándo.
No sabemos en qué orden.
Pero todos, absolutamente todos, nos vamos a morir.
Por Eso, Jaime…
Compra ese Porsche.
Háblale a Dileo y que lo pague la empresa.
El Tiempo No Se Detiene
La diferencia es que este reloj sí tiene una fecha final visible.
Cada vez que lo mires, sabrás exactamente cuánto tiempo queda antes de que se detenga.
Tic-toc.
Tic-toc.
Un día te vas a morir.
La Fórmula para Cumplir Sueños
Toda meta comienza con una fecha.
Sin fecha no hay compromiso.
Sin fecha es equivalente a decir:
“Lo que Dios quiera.”
Y eso, en la mayoría de los casos, significa que nunca sucederá.
Te lo explico de forma sencilla:
Si no compras el boleto de avión, no te vas de viaje.
Así de simple.
Mi Primer Reloj
Yo quiero un reloj de diez años.
Diez años dedicados a construir mi idea personal.
Diez años de vida laboral y comercial enfocados en un solo propósito.
Cuando ese reloj se detenga, lo colgaré en la pared dentro de una vitrina de vidrio, con un marco elegante.
Como una auténtica pieza de arte.
Porque la obra de arte no será el reloj.
La obra de arte será el tiempo que dediqué a construir esa etapa de mi vida.
El Próximo Reloj
Probablemente después pediré uno de cuatro años.
Cuatro años para viajar por el mundo.
Para conocer.
Para aprender.
Para compartir lo vivido con cualquier persona con la que sostenga una mirada por más de dos minutos.
Sostener la Mirada
¿Alguna vez has sostenido la mirada con alguien durante más de dos minutos?
Muy pocas personas pueden hacerlo.
Vivimos en un mundo que corre demasiado rápido.
Con demasiadas distracciones.
Demasiado ruido.
Demasiada prisa.
Por eso es tan raro encontrarse realmente con otro ser humano.
Un Sueño de Niño
Desde pequeño me fascinaban las montañas.
El hiking.
Acampar.
La naturaleza.
Recuerdo perfectamente una conversación con mi mamá.
Íbamos en la camioneta blanca, saliendo del parque de la colonia, cuando le pregunté:
—¿Cuándo me vas a dejar ir solo a la montaña a acampar?
Su respuesta fue inmediata:
—Cuando cumplas 18 años, podrás ir a donde quieras con tu dinero.
En ese instante pensé:
Eso se escucha mucho más emocionante que tener una familia.
Viajar por el mundo con mi propio dinero.
Eso sí me emocionaba.
Lo Que Siempre He Querido
Nunca soñé con una vida tradicional.
Ni en la primaria.
Ni en la secundaria.
Ni en las tres preparatorias en las que estuve.
Mucho menos en la universidad.
En la universidad solo pensaba en encontrar algo que me apasionara tanto que nunca sintiera que estaba trabajando.
Algo que hiciera la vida más fácil a mis clientes.
Algo que me permitiera vivir en libertad.
La Historia Todavía No Está Completa
El fin de semana pasado le decía a un gran amigo que, si yo le contara mi vida a alguien, al terminar probablemente me preguntaría:
—¿Y ya? ¿Eso es todo?
¿Dónde quedaron las partes emocionantes?
Y tendría razón.
Porque todavía faltan muchos capítulos.
¿Dónde quedaron todas esas aventuras que imaginaba cuando era niño?
La Responsabilidad es Mía
No es culpa del gobierno.
No es culpa de nadie más.
Yo soy el responsable de lo que se escribe en mi vida.
Yo soy el creador.
Madurar
Madurar es dejar de culpar a los demás y comenzar a preguntarte:
¿Y esto, qué me enseña?
La Pregunta Final
Yo me voy a morir.
Tú también.
La única diferencia es lo que decidamos hacer antes de que nuestro reloj se detenga.
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